El edificio era el mas codiciado trofeo dentro de la congregación de regordetes empresarios.
Muchos de ellos encontraban que en un armatoste fuerte, de anchos cimientos e imponente, se podía dar a luz una fuerte cultura organizacional, y nuevas formulas corporativas para la industria.
En sus cafes del mejor grano... en el golf.... en los intermedios de las reuniones de negocios.... todos eran buenos lugares y momentos para discutir sobre los beneficios que podía traer un gran edificio... mientras mas gordo mejor.
y no descansaban la lengua fanfarroneando, bocado tras bocado, compitiendo en eterna disputa por quien era merecedor, en base a la conquista más feroz e ingeniosa, el derecho a poseer el preciado edificio corporativo primero.
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